martes, 20 de enero de 2009

Invitación al Forense

A MIS COLEGAS “FORENSES INCOMPETENTES”


Acabo de leer el correo remitido por mis distinguidos colegas y del que han tenido a bien hacerme partícipe y a quienes, sin ánimo de polémica, quiero manifestarles algunas molestias que me ha producido y ayudarles, si mi pobre experiencia lo permite, en la solución del difícil asunto que les ocupa.
Sí, me he sentido particularmente molesto por la cantidad de expresiones de menosprecio, que exhala, a la profesionalidad de nuestras personas. En aras de la humildad sólo, creo que podemos aceptar, sin más, palabras tales como ineptitud, incompetencia etc..
También me ha molestado el no haber tenido conocimiento de la posibilidad de recabar el apoyo del apreciado y distinguido colega Dr. Samanes. Es verdad que después de la sesión clínica del pasado 26 de diciembre, desaparecí nada más comenzar la sesión práctica, por lo que pido disculpas, aunque os explicaré las razones de mi abandono: Nada más llegar al laboratorio (“Encuentros” quiero recordar) se me requirió una aportación para el mantenimiento de nuestras estructuras y una vez satisfecha, la querida colega me obsequió con un cuenco de agua con agujeritos, una rodajita de limón, unos trocitos de hielo y algo más que no supe distinguir, pero el conjunto levantaba la moral y otras cosas. Así estuvimos estudiando un ratito con unas/os y otras/os. Pero como sabéis mi estructura básica está algo deteriorada, mi espalda y mis piernas empezaron a protestar y a gemir, sintiéndome la mar de incómodo. Creí que había llegado el momento de renunciar a vuestra entrañable compañía, así que apuré mi brebaje y me marché a mi casa.
En un principio pensé que mi agotamiento se debía al hecho de haber estado más de 3 horas seguidas sentado , al caminar desde el curso a la sesión (eso sí, en la buena compañía del Ángel Exterminador), a las emociones y otras sensaciones. Una vez en mi casa,,ya acostado, como Morfeo tardaba en acogerme en sus brazos, repasé esta parte de los acontecimientos del día, llegando a la conclusión de que mi molestar locomotor radicaba en la sensación de envidia y de impotencia al ver a unos y otras (unas y otros) bailando juntitos, disfrutando de innumerables sensaciones agradables todas ellas. ¿Dónde iba yo?, si alguien aceptaba enlazar un bailecito conmigo, a parte de mi ciencia en el arte de la danza, mi torpeza locomotriz y mi sobrepeso hubieran permitido a los pies de la osada acordarse de toda mi familia... amen del riesgo de rodar por los suelos. y esto no hubiera estado bien visto; eso de los revolcones en público... Estos pensamientos han sido ratificados al ver las instantáneas tomadas del evento.

No pretendo extenderme en demasía, por lo que paso a sugeriros algunas experiencias prácticas acumuladas humildemente, hay que reconocer, a lo largo de mi dilatada carrera profesional atendiendo a pacientes que si bien no me han admitido jamás solicitar unos honorarios por mis servicios, aún tengo que atender al primer paciente que se me queje. Vaya lo uno por lo otro.
Lo primero que hay que pensar, a la hora de encontrarse con un presunto fiambre, es cómo lo vamos a conservar mientras decidimos si certificamos óbito o lo mantenemos como presunto. Si lo guardamos en frío, tenemos la seguridad de que si está muerto, se nos mantiene en buenas condiciones de finado, pero nos dificulta una prueba de su deceso: la pestilencia que exhalará y nos embargará a las pocas horas, si lo conservamos bien arropadito junto a una estufa. Si por, el contrario, está todavía vivito, aunque no colee, si el frío no lo remata será porque ha dado tal berrido, ante los primeros síntomas de congelación, que lo hemos sacado del frigorífico.
Una vez usados todos los sistemas de primeras actuaciones con resultado poco esclarecedor, podemos tratar de asir sus gónadas e imprimirles una serie de movimientos de contracción y de rotación o torsión y os juro que , si el que jura no es él, será porque esté bien muerto.

Por lo que respecta a las causas de la muerte, ya habéis apuntado algunas. No quiero insistir, pero me surgen tres o cuatro ideas:
- Quien lo sustituya tendrá alguna razón para desear su desaparición, él nos podrá decir cómo lo ha liquidado.
- Los 20 escritores-facultativos, yo creo que como Fuente Ovejuna. ¿Qué más nos da?
- Si consideramos todos sus aspectos EX, podremos encontrar quien le haya tirado de las orejas, aprovechando su inmovilidad, hasta alcanzar esa dimensión algo inapropiada. No convendría olvidar la posibilidad de que ante la pérdida de la sensación auditiva y su afán por escuchar más allá de lo debido, sus pabellones se hayan ido extendiendo y alargando hasta no dar más de sí.
- Respecto a la sobredimensión de sus brazos, deberíamos preguntarnos a qué, a quién o quiénes quería abrazar o estaba abrazado...
- Para mí lo más significativo es la sonrisa. El muy infiel se estaba burlando de todos y cada uno de nosotros. Nos había puesto el caramelo de la publicación en la puntita de los labios y nosotros todos, muy cretinos, entramos al trapo: todos asistimos a la cena, que además tuvimos que pagar nosotros. Ahora tenemos un fiambre, (¿?), espero y deseo que sí, tenemos que realizar el examen post-mortem y encontrar al asesino. Buscar de qué ha muerto puede ser nuestra tarea, pero quién lo ha matado, es tarea de la policía y ésta no es tonta, investigará y aclarará las coartadas
¿No creéis que tal vez sea hora de, y a la postre más rentable, irnos todos de vacaciones? .
Marchémonos y disfrutemos, el viernes con el sustituto y el eminente colega y otro día, a ligar al Monasterio de Veruela.
Hasta entonces; yo me tengo que dedicar a terminar otras labores que debieran haber estado ya y que he aparcado para enviaros mi colaboración.
Besos y abrazos

4 comentarios:

Pascual Moreno dijo...

Me ciño a la superficie de la entrada (extraordinaria) y todo fue una artimañana con el fin de que nosotros pagasemos una cena. Así ¿qué pinta Il pastifficio en todo? ¿Acaso los dueños de este italiano estaban compinchados con el asesino? ¿acaso es una trama mucho más compleja de la que nosotros imaginamos? acaso un topo. Los retratos robot de anhelo nos ayudarán a esclarecer las pesquisas.

PHAROS dijo...

GENIAL ME GUSTA

Doberka dijo...

Vaya lío, yo mejor me voy que al final las culpas "pa" mí. Besos. Loli

Begoña Iranzo dijo...

...pues sí, va a ser que tenemos un topo, o incluso el restaurante tuviese alguna participación en ello. En fin, me parece que no sera el unico fiambre en esta comunidad...
Begoña Iranzo